La niña del mercado

(APe).- Entró al mercado de Maiduguri como tantas niñas, como todos los días. Estaba vestida con la abundancia del recato musulmán. Tenía apenas diez años y su torso –es decir, entre la cintura y su norte- estaba endurecido de muerte. Hay épocas en que los niños son saqueados de su humanidad. Transformados en cajas, en pequeños containers.

Son mulas que trasladan cocaína de país a país. O son bloques de cemento donde se rodea y se ajusta un chaleco cargado de dinamita. Los niños dejan de ser personas, vida potente, sujetos políticos, transformadores del mundo, habilidosos que lo dan vuelta como a una media. Y se transforman en cajas.

Apenas. Llenas de trotyl, dinamita, TNT. A las que alguien hace detonar desde lejos en nombre de un dios al que obliga a ejercer la muerte.

El mercado de Maiduguri, Nigeria, quedó arrasado. Era la hora en que se vuelve un hormiguero: se eligen las verduras, los dulces, el alimento del día. Ella llegó, pequeña, con la inocencia extrema de quien tiene diez años y no sabe bien qué es ese abrigo tan macizo en días de calor.

Explotó cuando la cacheaba una guardia alerta por tanto horror sembrado por Boko Haram.

Ella se desintegró en el aire sin darse cuenta. Sus pedacitos se desparramaron, anónimos, por Maiduguri. Donde ya no hay mercado. Donde ya no hay niña porque la infancia suele ser un bocado dilecto en los entramados hondos de la crueldad.

Una niña pequeña, con los miedos encaramados a su piel, se perdió para siempre entre los fuegos de un estallido mientras otros, tan pequeños como ella, se hunden en los ropajes de otros terrores. Niños desintegrados por misiles en las plazas de Gaza, niños muertos sin alfombra mágica en las calles de Bagdad, niños asesinados por los mismos imperios y la vieja Europa que marchó hipócritamente y bien lejos de la gente el lunes último en las calles libertarias de París.

de los comprometidos amigos de  Agencia de noticias PELOTA DE TRAPO

albmor@pelotadetrapo.org.ar

HISTORIA DE LA CRIMINOLOGIA

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Efrain Mora C.

INTRODUCCIÓN
Antes de iniciar el estudio de nuestra materia, son indispensables algunas someras observaciones relacionadas con el ser y su intelecto.
A través de los siglos el hombre se ha ido condicionando de acuerdo con las costumbres, vivencias y enseñanzas de cada época en general, y de acuerdo con cada grupo social en particular. Una vez que en nuestras mentes se van fijando experiencias o hechos, terminamos aceptándolos y muy difícilmente podemos hacer abstracción de lo que es la realidad, pues el concepto de existencia se va aferrando y trasmitiendo de generación en generación, a tal punto que no puede aceptarse fácil mente cualquier cambio de mentalidad, por más que se nos pretenda demostrar con factores o circunstancias renovadoras que tiendan a mostrarnos una visión verdadera.
La razón, por simplista que sea, es que el hombre tiende a ser tradicionalista, conservador en sus creencias, y superar el arraigo de miles de años no es tarea fácil; al fin y al cabo hemos soportado todo un proceso, cuya evolución ha sido muy lenta si comparamos y tenemos en cuenta los millones de años que nos preceden.
¿Cómo poder cortar ese cordón umbilical que nos mantiene ligados a nuestro pasado, cómo concebir que lo inculcado durante tanto tiempo podamos dejarlo de lado, liberarnos de ese lastre y lanzarnos a conquistar las metas innovadoras y progresistas que la ciencia ha ido descubriendo y revelando ante nosotros, sin que en lo profundo de nuestro ser y particularmente de nuestra conciencia se nos vaya creando un conflicto que debemos librar y conciliar a base de esfuerzo, de estudio y sobre todo de objetividad?
Nuestro punto de partida ha de ser el tratar por todos los medios de despojarnos del arraigo conceptual y estar dispuestos a aceptar la crítica, el debate, la controversia que, desde luego, no podrá enriquecer- se sino con la investigación, cuyo aporte y renovados elementos de juicio nos permitirán tener una conciencia objetiva para proyectarnos no solo a seguir conviviendo dentro de nuestro grupo social, sino a contribuir a su perfeccionamiento y por ende al bienestar común.

1. ORIGEN DEL HOMBRE
Debemos en este aparte referirnos a las teorías que sobre el particular se han tratado, dado que la criminología está intrínsecamente relacionada con la conducta del hombre; en consecuencia, mal podríamos hablar del comportamiento del ser humano sin previamente exponer lo relativo a su origen.
Por ello presentamos lo que los estudiosos de las dos corrientes han venido planteando hasta ahora sobre el origen del hombre, significando que el debate de los idealistas y los materialistas aún no se agota y que la discusión sobre este tema es de nunca acabar, debido al antagonismo de sus proposiciones filosóficas.

2. LA TEORÍA IDEALISTA
También hemos de reconocer honestamente nuestra crasa ignorancia en lo referido a esta teoría, por lo cual nos anticipamos a ofrecer nuestras disculpas por los yerros en que podamos incurrir.
La fuente consultada ha sido la Sagrada Biblia, de la Editorial Católica, S.A., donde, a partir de su página primera, aparece consigna do lo siguiente:
Al principio creó Dios los cielos y la tierra que estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero como el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas, Dios dijo: . . . Haya Luz, y hubo luz; y viendo que la luz era buena la separó de las tinieblas; a la luz la llamó día y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, quedando un poco cansado aquel día.
Al siguiente, ordenó que hubiera firmamento, separando aguas de aguas las que estaban debajo y las que estaban encima, y viendo Dios que el firmamento era bueno lo llamó cielo. Un poco más cansado dejó las cosas así por ese día.
Al tercer día mandó que las aguas se juntaran y dejaran sitio seco, a lo seco llamó tierra y ala reunión de las aguas mares; después hizo que brotara hierba verde, hierba con semilla y árboles frutales, cada uno con su fruto; después ordenó que hubieran lumbreras para separar el día de la noche y servir de señales a las estaciones, días y años, creó también dos grandes luminarias una para presidir el día y otra para la noche.
Después ordenó que hiervan de animales las aguas y vuelen sobre la tierra aves bajo el firmamento, creó después los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, y todas las aves aladas según su especie y al bendecirlos les dijo: procread y multiplicaos y henchid las aguas del mar y multiplíquense sobre la tierra las aves.
Después hizo que en la tierra brotaran seres animados según su especie, ganados, reptiles y bestias y como notando que algo le faltaba dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza para que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados de la tierra y sobre cuantos animales se muevan sobre ella.
La Biblia nos relata cómo Dios crea al hombre de barro y con un soplo le dio vida; a su vez, de una de las costillas del hombre crea a la mujer, y los bendice.
Al séptimo día había acabado los cielos y la tierra y todo lo creado; bendijo entonces ese día séptimo y lo santificó porque en él descansó Dios de cuanto había creado.
El siguiente pasaje bíblico hace referencia al suceso de la serpiente y la manzana; cómo Eva, seducida por el reptil come del fruto prohibido y hace que Adán lo pruebe, hecho que hizo que se abrieran los ojos de ambos y notándose desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores. Al ser descubiertos por el Creador, el hombre tan solo atinó a decir:… “la mujer queme diste por compañera me dio de él y comí”…; Dios se enfurece, regaña a la serpiente y la conjura a ser el peor de los ganados: “…te arrastrarás sobre tu pecho y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida”.
A la mujer la sentencia: “…multiplicaré los trabajos de tus preñeces, parirás con dolor los hijos y buscarás con ardor a tu marido que te dominará”.
Al hombre lo condena: “.. .Por tí será maldita la tierra, con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida, con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado; ya que polvo eres y al polvo volverás”. Ambos fueron arroja dos del jardín del Edén.
Eva y Adán tuvieron dos hijos: Caín, el mayor, que era labrador, y Abel el pastor; de este tronco común, según esta teoría, fueron surgiendo todos los hombres que paulatinamente poblaron la Tierra.

3. LA TEORÍA MATERIALISTA
Los seguidores de esta corriente señalan que la Tierra y la vida en ella surgieron asi: una gran esfera errante en el espacio infinito sufre una gran explosión, de su desintegración se forman los planetas de nuestra galaxia. 5.000 millones de años es el tiempo en que se calcula se presentó el fenómeno. Miles de años de enfriamiento y surge la primera manifestación de vida vegetal y animal, que hace posible su reproducción mediante el estímulo del elemento agua.
La vida animal surge del mar con cierto tipo de vertebrados, que un día logran su adaptación en la superficie; monstruos marinos que con el tiempo se transforman en poderosas aves al desarrollar alas que les permiten el desplazamiento a través del aire; luego la aparición de los mamíferos, la cual, según los antropólogos, ocurre en la época terciaria, en la zona tropical de un extenso continente, hoy desaparecido en las profundidades del Océano Indico. De aquellos mamíferos surgió una determinada especie de monos antropomorfos, nuestros antepasados.
Estaban totalmente cubiertos de pelo, con barba, orejas puntiagudas, vivían en las copas de los árboles para protegerse de las otras especies, y para ello se juntaban en manadas.
Las manos para entonces desarrollaban funciones distintas de las que realizaban los pies; mediante ellas pueden asirse a los troncos para trepar por ellos, a la vez que les permiten recolectar su alimento. Adaptándose poco a poco a caminar en forma erguida, y adoptando cada vez más la posición vertical, se inicia la transición definitiva del mono al hombre. Sin embargo y aunque nos parezca extraño, aún representa para nosotros dificultades; la espina dorsal sufre y sigue creándonos un sinnúmero de dolencias; paulatinamente hemos ido superando los malestares, pero para ello es necesario todo un proceso de aprendizaje que confrontamos al observar el desenvolvimiento en el niño: durante los primeros meses es incapaz de erguirse, se arrastra, sus manos están ocupadas en los movimientos de desplazamiento y tan solo cuando después del año puede empezar a caminar erguido, se aprecia su desarrollo. ¿Por qué? Porque solo hasta entonces sus manos tienen mayor libertad, y eso le permite creatividad, imaginación: pinta, elabora y cada vez más su mente es estimulada y perfeccionada.
Lo mismo ocurrió con nuestros antepasados: en la medida que pudieron liberarlas y utilizarlas en función distinta del desplazamiento, recogen alimentos, se asen de garrotes, arrojan piedras, las manipulan para convertirlas en armas punzantes, cortocontundentes, con lo cual ya no solo tienen la posibilidad de defenderse sino, también de encontrar medios de subsistencia en la caza de “tros animales para procurar- se alimento. El consumo de carne y las proteínas que por ese medio se obtienen, permiten el desarrollo de su cerebro en forma paulatina.
Las otras especies no solo les suministran alimento sino también abrigo al poder utilizar sus pieles, hecho significativo que les permitió desplazamiento a sitios hasta entonces inhóspitos para ellos.
Entonces el siguiente paso en el desarrollo de estos antropoides fue la necesidad de comunicación, lo que obtienen después de un largo proceso de perfeccionamiento de la laringe, empezando con sonidos guturales hasta llegar a la modulación del lenguaje articulado que, a su vez, permite el perfeccionamiento de los demás órganos de los sentidos.
De acuerdo con esta teoría, la vida surge del mar, evoluciona con determinadas especies, y de los antropoides, nuestros remotos antepasa dos, surgió el hombre, con formaciones culturales diferentes de acuerdo con su hábitat y desarrollo, y en atención a cada grupo o región.
Particular importancia en el desarrollo de nuestros antepasados tuvo el descubrimiento del fuego, que no solo les permitió preparar sus alimentos, sino que les procuró calor y les sirvió aun como medio de defensa contra los animales de las otras especies.
Igualmente importantes fueron la domesticación de animales, la agricultura, el trabajo de los metales, la alfarería, el hilado de tejidos y la navegación, que dieron lugar a otro gran avance en procura de transformar la naturaleza y ponerla al servicio del hombre en desarrollo. Este ser, capaz ya de razonar, cada vez adquiere mayor destreza para superar los peligros, las necesidades, pero en todo ello juega papel importante la experiencia, para ese entonces base de los conocimientos. Por ello, quien más haya acumulado ese grado de pericia, generalmente el hombre mayor, el senil (senador), es la persona respetada y respetable, tomándose por derecho propio en los consejeros, guías, en los encarga dos de señalar los derroteros al resto de sus conciudadanos. Es así como el Consejo de Ancianos es el encargado de imponer las normas de comportamiento y el señalamiento de las conductas que han de considerarse como infracciones, normas que han de ser acatadas por todos los miembros del grupo social so pena para el trasgresor de aplicársele el destierro, la tortura, la mutilación o la muerte, primeras formas de castigo y expiación relacionadas con el crimen y la criminalidad (prohibición)
A contrario sensu, encontramos en la corriente idealista otra forma de exposición de por qué el hombre comete conductas desviadas, resaltando que este fenómeno ha sido motivo de eterna preocupación e importancia que, hasta hoy día, sigue atrayendo la atención de los estudiosos e investigadores 2 (CHARLES DARWIN, EJ origen del hombre, Madrid, EDAF Ediciones, Distribuciones, S.A., 1980) (DESMOND MORRIS, El Mono desnudo, Barcelona, Edit. Plaza y Janés, 1985), (FEDERICO ENGELS, La transformación del mono en hombre)

4. CONCEPTOS DE ALGUNOS PENSADORES DE LA ANTIGÜEDAD
Con fundamento en las narraciones bíblicas que consignan la muerte de Abel por parte de su hermano Caín, se ha sostenido que el crimen es tan antiguo como la misma sociedad, y por ello no nos extrañarnos de que, para no contrariar los principios religiosos o no ir en contra de la concepción divina del bien y del mal, muchos pensadores pertenecientes al idealismo hayan elaborado sus propias manifestaciones, cuyo resumen exponemos a continuación, ya como contribución a la explicación dentro de este marco idealista del fenómeno, ya como aporte a lo relativo al derecho penal. Veamos:
ESOPO (siglo VI a.C.): “Los crímenes son proporcionados a la capacidad del que los comete, a mayor peligrosidad más terribles han de ser”.
ISÓCRATES (436-338 a.C.): “Ocultar el crimen es tener parte en él” (antecedente figura del encubrimiento).
PROTÁGORAS (485-415 a.C.): “Nadie castiga al malhechor porque ha hecho un mal, pues el mal solo lo hace la furia irrazonable de la bestia. El castigo debe ser racional y no emplear represalias por un mal pasado que ya no puede deshacerse”.
SÓCRATES (470-399 a.C.): “…Conócete a tí mismo… La virtud es la disposición última y radical del hombre, aquello para lo cual ha nacido, y esa virtud es ciencia. El hombre malo lo es por ignorancia, el que no sigue el bien (buen camino) es porque no lo conoce, por eso la virtud ha de enseñarse y aprenderse.
“La justicia, entre otras virtudes, no es más que sabiduría. Debe enseñarse a los criminales cómo no cometer más infracciones, dándoles la instrucción y formación que les hace falta”.
HIPÓCRATES (460-377 a.C.): “Si las enfermedades proviniesen de los dioses los más enfermos serían los pobres, pues careciendo de medios no pueden hacer ofrendas, por el contrario, los ricos son quienes con mayor frecuencia enferman.
“Todo vicio es fruto de la locura y el crimen como vicio es también producto de la locura”.
Su teoría de los humores:
1. Predominio sangre: carácter sanguíneo, impulsivo.
2. Predominio bilis: colérico.
3. Predominio flema: —moco— flemático, parco, reservado.
4. Bilis negra: melancólico.
Para HIPÓCRATES el clima ejercía influjo en los hombres:
a. Vientos fríos del norte, traen costumbres fieras.
b. Los de oriente, la ira.
e. Occidente, depravaciones.
d. Las variaciones del clima.., cólera…
PLATÓN (427-347 a.C.): Atribuía el crimen al medio ambiente. “…La pobreza y miseria son factores criminógenos. Hay que castigar no porque alguien delinquió, sino para que los demás no delincan…”. Principio fundamental de la penología, la prevención por medio del castigo.
ARISTÓTELES (384-322 a.C.): Conviene con PLATÓN en que la pobreza es un factor que influye en la criminalidad, pero le da mayor importancia a lo superfluo, lo innecesario, que para procurárnoslo recurrimos a la criminalidad. Agrega este pensador que las pasiones llevan al virtuoso a cometer delitos.
TOMÁS DE AQUINO (1225-1274): “…La miseria engendra rebelión y delito”, coincidiendo con los anteriores en que la pobreza es factor criminógeno.
Aun cuando las tesis propuestas por cada uno de los filósofos de la época tenían gran validez, la explicación no satisfacía. Si la idea predominante era que “todos somos hijos de Dios”, ¿qué puede haber ocurrido para que se presente ese desequilibrio? ¿Cómo explicar que Dios cuida a unos y no a otros? Con base en tales premisas se erigen diversas teorías que pretenden explicar por qué el hombre delinque (LUIS RODRÍGUEZ MANZANERA, Criminología, 5 ed., México, Edit. Porrúa, S.A., 1986)
LA DEMONOLOGÍA. De acuerdo con el comportamiento de cada quien, los seres van siendo colocados del lado del Dios bueno o del Dios malo; el Dios bueno protege al inocente, el malvado obra impulsado por el demonio. Tal la teoría prevalente en la Edad Media.
Cuando las personas son malas, el demonio se posesiona de ellas, por eso cometen crímenes. El concepto de maldad, desde luego, era el que el grupo dominante imponía: no creer en Dios, no amar al prójimo y sí demasiado a las mujeres (sinónimo de carne y diablo); por ello al infractor, en principio, se lo trata de ayudar a sacar el diablo, mediante el exorcismo, que consiste en rezos, baños de agua fría o caliente, golpizas que generalmente producían la muerte del exorcizado, aunque las más de las veces el infeliz terminaba en la hoguera.
El enfermo, o el que se tildaba de insano de la mente, era igualmente considerado como poseído por el demonio y se le aplicaban igualmente castigos bárbaros como las pedreas, y todos aquellos citados anteriormente (La Iglesia sostiene que un individuo sobrenatural y no una entidad abstracta, es el origen de todas las manifestaciones del mal: “Posesión Diabólica”, Lecturas Dominicales, El Tiempo, julio 6 de 1986, pág. 8)
La astrología. Al lado de los dioses también se les daba mucha importancia a los astros. Así, la conjunción de estos al momento del nacimiento, se interpretaba como una predestinación astral. Júpiter con Marte o Venus determinaban no solo el presente sino el futuro de las personas, llegándose a afirmar que el delincuente lo era desde la cuna por la influencia de los astros. Y aun cuando parezca mentira, miles de años después siguen en cierta forma vigentes estas teorías, al extremo de encontrar día a día en periódicos considerados como “serios” los famosos horóscopos, donde ya hay para la suerte, el amor, el trabajo, etc.
La quiromancia. Se pretende explicar igualmente el destino de los seres interpretando las líneas de la mano. ARISTÓTELES decía al respecto: “Las líneas no están escritas sin ninguna razón en la mano de los hombres, sino que provienen de la influencia del cielo en su destino”. El profeta Moisés decía: “La ley del Señor será escrita en tu frente y en tu mano…”.
Como podemos apreciar, la quiromancia y la astrología están hermanadas.
Derivadas de las anteriores, surgen y permanecen vigentes hasta nuestros días la lectura del Tarot, la chocolomancia, la cigarrillomancia, la tabacomancia y demás prácticas supersticiosas, que solo sirven para ilusionar y apartar de la realidad a las personas y de paso aprovecharse de su pobre condición (‘La astrología y la quiromancia están hermanadas, y son grandes las discusiones acerca de su carácter científico. El Tiempo, 6 de mayo de 1985, págs. 3 y 4. “Con Usted”) (Se comprobó que el 55% de los jóvenes entre los 13 y los 18 años creen en la astrología y consultan los horóscopos, los cuales no poseen ninguna credibilidad. El Tiempo, abril 2 de 1987, pág. 7B)

5. QUÉ ESTUDIA LA CRIMINOLOGÍA
Desde el momento en que el hombre fue adquiriendo conciencia de sus problemas y de la necesidad de asociarse para enfrentar la naturaleza a fin de transformarla y satisfacer sus particulares necesidades, esos pequeños o grandes grupos fueron estableciendo ciertos patrones de conducta, de comportamiento, reglas de vida, pues no de otra manera podrían lograr la armonía, la paz social.
Uno de los mecanismos empleados fue la obligación, el sometimiento a esas normas de comportamiento impuestas por el grupo en general; desde luego, hablamos de una sociedad comunista primitiva, que con el tiempo se va modificando. La distribución del trabajo, el manejo de las fuerzas productivas y los medios de producción, y particularmente su distribución, con el tiempo establecieron cambios sustanciales, hasta en la forma de determinar una conducta contraria al grupo social, así como la designación del infractor.
Encontrándose así que lo que para una sociedad es prohibido en otra es perfectamente aceptado, aun cuando tales conductas causen a la colectividad un daño. Así mismo analiza la realidad social, el fenómeno criminalidad, y cómo y por qué reaccionan los grupos sociales.
En consecuencia, la criminología está llamada a estudiar, investigar y cuestionar aquellas conductas que un grupo social considera como desviadas; al mismo tiempo, por qué ciertas conductas no son considera das contrarias pese a representar un daño, lo mismo que lo referido a los infractores.
Por ello, la criminología se apoya y recurre a otras disciplinas cuyos aportes han sido invaluables en su estudio. A continuación nos referimos a algunas de ellas (ÁLVARO O., PEREZ, Curso de criminología, 2 ed., Bogotá, Edit. Temis, 1986, págs. 3 y 4)
La psicología. Algunos la definen como la ciencia de la conducta, su estudio se centra en las mal llamadas “enfermedades mentales” (inimputables).
La criminología ha recibido importantes aportes al explicarle las reacciones que desencadenan ciertas actitudes como, por ejemplo, la agresión que produce frustración.
La sociología. Como la anterior, s objeto de estudio es el hombre pero no analizado en forma individual sino en su interrelación con los demás, los procesos grupales que le permiten a la criminología estudiar la problemática de las grandes urbes o de las migración
La antropología. Se ha considerado como la ciencia que estudia al hombre, y para ello plantea algunas subdivisiones tales como:
1. Antropología física. Estudio del hombre desde el punto de vista ecológico, su desarrollo en el mundo físico que lo rodea —valles, montañas, mares—.
2. Antropología cultural. Referida a la formación Y desarrollo de los patrones de comportamiento de los diferentes grupos (culturales), conjunto de normas, actitudes, valores y creaciones de un grupo, las buenas maneras, la forma de vestir, su folclor, la convivencia en sociedad, comportamiento en la mesa, conductas sexuales, etc.
3. Antropometría. Referida a la medición del cuerpo humano. Al igual que la criminología, las disciplinas antes mencionadas son consideradas como ciencias causales explicativas, pues investigan el origen de un hecho humano, su desenvolvimiento natural, su dinámica; en consecuencia, su campo para efectos de estudio e investigación es ilimitado.
La estadística. Las cifras obtenidas por medio de las encuestas. Investigaciones de campo han permitido que se la considere como la ciencia auxiliar por excelencia.
La economía. En la medida que estudia los procesos de producción, distribución e ingresos de la sociedad políticamente organizada.
La política. Entendida no simplistamente como el arte de gobernar, sino como la relación de poder entre la clase gobernante y la gobernada.
La medicina y la crimínalística. Son ciencias aplicativas, en la medida que forman un conjunto técnico que, nutriéndose de otras ciencias, enseñan la manera de responder los interrogantes prácticos que se les plantean.
El médico, por medio de la información recopilada va conociendo la serie de afecciones de las personas, cómo y por qué se originaron, y en esa medida podrá responder al interrogante del paciente formulándole la medicina correspondiente Ahora bien: dentro del mundo del derecho, el médico también da respuesta a los interrogantes formulados, al establecer de qué murió determinado sujeto: disparo, golpe, cuchilla da, infarto (peritación médico-legal).
La criminalística se entiende como el arte de investigar: las técnicas de investigación, el seguimiento de rastros, huellas, recolección de los mismos, balística, documentoscopia, etc.
El derecho penal. La desobediencia a los dictados de comporta miento impuestos por un determinado grupo social en un momento histórico se denominó “delito”, Y ese juicio de valor se le otorgó a la figura contenida en la costumbre, en una ley, en un código, en un decreto, considerándose delincuente al que mataba, robaba, conspiraba, abortaba. El delito, en consecuencia, es una fórmula abstracta que cada sociedad o los intereses dominantes de cada época han erigido en una figura punible, considerando que tales conductas son inmorales o perjudiciales para ese determinado grupo social y que, por tanto, deben ser jurídicamente reprimibles.
El derecho penal, entonces, ha sido considerado como una ciencia normativa que se ocupa de aquellos comportamientos tipo de conducta plasmados en disposiciones legales; pero al contrario de la criminología, cuyo campo de acción es el hombre mismo, el derecho penal está dominado por una camisa de fuerza que es la norma, la ley.

6. PRECURSORES DE LA CRIMINOLOGÍA
Numerosos pensadores han señalado postulados criminológicos o propuestas que hoy seguimos retomando. A algunos de ellos nos referimos a continuación.
TOMÁS MORO (Sto. Tomás Moro, Sir Thomas More, 1478-1535). Abogado, político, se enfrentó a Enrique VIII al no aceptar el alza de impuestos y luego oponiéndose a que el rey figurara como cabeza de la Iglesia, por lo cual este lo hizo decapitar. Luego sería santificado.
En 1516 publica su obra La utopía, lugar que no existe. “…país ideal donde todo el mundo es feliz, trabajando en armonía, se divierten, juegan, comparten, viven…”.
Postulado criminológico: “La guerra, la ociosidad, los errores de la educación, influyen en el incremento de los delitos. El Estado debe encaminar sus esfuerzos para combatir esas causas, pues el delito es justamente tal manifestación. Hay que acabar con la miseria, impulsar la educación, asegurar la estabilidad social, es lo que conduce a una vida ideal”.
Aboga por la proporcionalidad de las penas, criticando cómo Inglaterra impone pena de muerte por igual: “a quien roba un pan, o al terrible asaltante de los caminos” (TOMÁS MORO, Utopía, México, Edit. Porrúa, 1975)
CHARLES DE SECONDAT (Barón de Montesquieu, 1689-1755). Su obra El espíritu de las leyes, publicada en 1748, en la que propone la independencia del poder judicial respecto al ejecutivo, la abolición de las penas inútiles y excesivas, y de la tortura.
“Que se examinen las causas de la corrupción de las costumbres, y veremos que obedecen más a la impunidad que a la moderación de las penas”. Como hombre de leyes, propone: “…El buen legislador debe preocuparse más por prevenir el delito que por castigarlo” (Luis RODRíGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 198-199), señalando que el espíritu de la ley debe ser el de evitar el delito.
JUAN JACOBO ROUSSEAU (Ginebra, 17 12-1778). En 1755 publica el Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres. En 1762, El contrato social.
“El primer hombre a quien, cercando un terreno, se le ocurrió decir: esto es mío, y halló gentes bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, cuántas guerras y cuántos horrores habría evitado al género humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca y cubriendo el foso: «Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie».
El incremento delincuencial es una muestra de la desorganización social de un Estado…” (RODRÍGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 198-199)
JOHN HOWARD (1726-1790). Habló sobre las condiciones deplorables de las prisiones en Inglaterra. Apresado por piratas camino a Lisboa para ayudar a las víctimas de un terremoto, sufre en carne propia el escarnio de la prisión, y una vez liberado -se dedica a narrarle al mundo la geografía del dolor (cárceles): dramas, miseria, promiscuidad, vicios, enfermedades, lo cual repercutió para que se reformara el sistema penitenciario (RODRÍGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 190-191)
CESARE BONNESSANA (Marqués de Beccaria, 1738-1794). A los veintiséis años “el divino marqués” publica en latín su libro De los delitos y de las penas, causando gran conmoción en el grupo de intelectuales de su época.
“Para que cualquier pena no sea violencia de uno o de muchos contra alguien en particular, debe ser escencialmente pública, pronta, necesaria, la mejor posible dadas las circunstancias, proporcional a los delitos y dictadas por las leyes…”. “Es mejor prevenir los delitos que penarlos…” (CESARE BECCARIA, De los delitos y de las penas, Madrid, Alianza Editorial, S. A., 1982)
JEREMIASBENTHAM (1784=1 832). Su obra más conocida, El Panóptico (pan – todo. Óptico – visión). Establecimiento circular con torre de vigilancia en medio, donde el guardián tiene el control de todos los vigilados. En tal establecimiento ha de obtenerse: 1 0) Dulzura (supresión del sufrimiento corporal). 2°) Severidad (no puede estarse mejor que afuera en libertad). 3°) Economía (no debe haber gastos innecesarios en su manejo).
Propone la cárcel ideal, en la que deben imperar el trabajo, el estudio, el orden y la paz, para lograr la readaptación de los delincuentes. El panopticum es, pues, la representación arquitectónica de la disciplina’ (DARÍO MELOSSI, “Istituzioni di controle sociale”, citado por LOLITA ANIYAR, La realidad contra los mitos, pág. 192)
EUGENE FRANÇOIS VIDOCQ (1775-1857). Terrible antisocial a los treinta y cinco años, es considerado como el hombre con mayor habilidad para fugarse de las prisiones. Su pasado, más tenebroso aún, transcurrió en medio de pandilleros que educaban a sus hijos para el asesinato; en vez de regalarles muñecos o carritos, les obsequiaban las calaveras de sus víctimas para que se fueran acostumbrando a la muerte, para que se familiarizaran con ella.
Un día se retira, pero sus excompinches comienzan a atormentarlo y extorsionarlo con la amenaza de que si no pagaba lo delataban a la policía; desesperado busca contactos con esta y se pone a su servicio a cambio de que no vuelvan a encarcelarlo.
Con estos argumentos convence a la policía: “… solo los criminales pueden combatir el crimen.., un ladrón que se siente a salvo, no tiene compasión con sus colegas…”. VIDOCQ es autorizado para organizar un cuerpo policiaco y crea la muy famosa Sureté (Seguridad), cuerpo de policía de Francia.
VIDOCQ estableció la parada, ronda de presos, y en los patios o re cintos a los presos se les hace caminar en círculo, mientras secretamente son observados por los funcionarios policiales a fin de educar su memoria y gravar los rostros de los delincuentes; así, al encontrar rostros semejantes, debe encarcelarse a los sujetos, pues es posible que sean delincuentes. Este es un fiel reflejo de las ideas de los fisonomistas, a los que hemos de referirnos para entender el porqué del manejo de las facciones’ (W. WERHNER, Historia de la criminología, Edit. Barcelona, 1974)
Los fisonomistas. Estudian la apariencia externa de los individuos y las relaciones entre dicha apariencia y su ser interno.
SAN JERÓNIMO decía: “La cara es el espejo del alma y los ojos, aun cuando callen, confiesan los secretos del corazón…”.
De los fisonomistas ha surgido la expresión “tiene cara de…”. Ellos señalan que el rostro de las personas puede revelar su carácter delincuencial. “El mismo San Jerónimo aconsejaba observar directa mente a los ojos de las personas para conocerlas”.
La fisonomía como disciplina surge en el siglo XVI, atribuyéndose- le a GIOVANNI BATTISTA DELLA PORTA (1535-1616), artista, quien acostumbraba a modelar el barro y el mármol, desarrollando una técnica de observación.
DELLA PORTA sostiene que existe interdependencia entre el cuerpo y el alma, hallando anomalías en la cabeza, la frente, las orejas, la nariz, los dientes, que atribuye a caracteres delincuenciales.
Siguiendo la antigua tradición destaca el valor de la expresión de los ojos; y estudia la psicología de la risa y el llanto. Sus trabajos son elaborados después de observar en forma directa a los detenidos en las cárceles y analizando autopsias de asesinados y de criminales ajusticiados.
JEAN GASPAR LAVATER (1741-1801). Pastor protestante. En 1776 publica Fragmentos fisionómicos para conocimiento del hombre y del amor al hombre, donde hace una serie de comparaciones con los anima les; cuando la persona se asemeja a un perro, un conejo, un cerdo, le otorga las características psicológicas que se les atribuyen a tales animales.
Tal llegó a ser la influencia de los fisonomistas en el siglo XVIII, que en Nápoles se impuso la costumbre de señalar en las sentencias:
“Oídos los testigos de cargo y descargo y vista su cara y cabeza, te condeno a prisión, horca, etc…” (JESÚS MONTERO, Estudios criminológicos, La Habana, 1952)
La frenología. Derivada un tanto de la anterior, plantea otra forma de estudio: Phren-inteligencia Logos-tratado. Pretende encontrar la sede de las funciones sicológicas alrededor del cerebro.
FRANCOIS JOSEPH GALL (1758-1828). Considerado como el creador de la frenología. Sus pretensiones son las de encontrar el carácter y los sentimientos de las personas en la configuración externa del cráneo. Así, en algún lugar del cerebro ha de hallarse el instinto criminal y para su estudio se trazan mapas del cerebro.
El conejillo de Indias por excelencia en ese momento son justamente los reclusos, y estos frenólogos van a analizarlos, especialmente los condenados a muerte (FIELDING H. GARRISON, Historia de la medicina, México, Edit. Interamericana)
MARIANO CUBÍ Y SOLER (1801-1875). Treinta años antes que LOM BROSO establece una teoría: “Hay criaturas humanas que nacen con una desmedida tendencia a la destructividad, acometividad o combatividad, donde la parte moral y la razón son defectuosas.
“Por eso están constituidos naturalmente como ladrones, violado res, asesinos, estafadores, etc…, se ha descubierto que cuando las partes laterales de la cabeza son mucho más abultadas que las superiores, producen, por una ley o modo de proceder natural, un irresistible impulso a robar, estafar, engañar, sin que ningún temor ni corrección huma nos puedan impedirlo” (Máximo CUBÍ y SOLER, Sistema completo de frenología, Venedona, España, 1844)
Médicos de las prisiones. La abundante literatura que sobre el crimen y los criminales va saliendo se pone de moda, y un sinnúmero de médicos que tienen acceso a las prisiones comienzan a hacer sus propias investigaciones y publicaciones, particularmente en el siglo XIX.
PHILIPPE PINEL (1745-1826). Fundador de la Psiquiatría; fundó el manicomio de Salpetriere, mayor centro de Francia; se enfrentó a los médicos de su época, considerando la sangría y la práctica de zambullir a los enfermos en agua helada, como delirios médicos’ (MICHEL FOUCAULT, Historia de la locura, Breviarios, México, Fondo de Cultura Económica, 1982)
JEAN DOMINIQUE ESQUIROL (1772-1840). Investigó sobre la esquizofrenia y descubrió los principios de la alucinación (OCTAVIO ORELLANA WIARCO, Manual de criminología, México, Edit. Porrúa, 1982, págs. 68, 69)
BENEDICTAUGUSTMOREL (1809-1873). Autor de un Tratado de las degeneraciones de la especie humana, en el que afirma la existencia de dos principios:
a. Evolución – Avance del hombre.
b. Involución – Retroceso.
GASPAR VIRGILIO. En 1874, dos años antes de publicar LOMBROSO su obra, publica la Naturaleza enfermiza del delito, en la cual utiliza el término de “criminal nato”.
Allí analiza, desde el punto de vista antropológico, a casi 300 condenados a los que clasifica por lugar de nacimiento y tipo de delito, para formular que se debe a enfermedades congénitas, orgánicas, y hace especial referencia a los aspectos climáticos y meteorológicos como incidentes de criminalidad.
MÉDICO LUCAS (1805-1885). Expresa por primera vez el concepto de “atavismo”.
CHARLES ROBERT DARWIN (1809-1882). Naturalista inglés. En 1871 publica el Origen del hombre. Sostiene que las funciones físicas y psíquicas evolucionan a través de una expresa adaptación al medio, que el hombre está íntimamente relacionado con otros animales y que sobre él actúan los mismos impulsos biológicos.
Del cúmulo de observaciones hace referencia a una especie de orangután, que con respecto a los otros animales similares, obra en forma diferente con agresividad, vagancia, inadaptación, insociabilidad, y des cribe en ellos un particular rasgo que los caracteriza: las malformaciones cerebrales (Orellana Wiarco, ob. cit.)
Escuela positivista (Siglo XIX). AUGUST COMTE (1798-1857). Considerado como el padre del positivismo, a partir de él justamente se inicia el interés por clasificar las ciencias. El postulado de esta escuela se basa en el culto a los hechos, a los fenómenos, a lo dado; toman patrones de las ciencias naturales y pretenden trasladarlos al derecho penal.
La primera pregunta que se hacen los positivistas es cómo poder controlar el fenómeno (criminalidad) y prevenirlo; la prevención no es nada diferente de la preparación y disposición que anticipadamente se haga para evitar que algo acontezca. ¿Cómo podemos prevenir la muerte por inundación, o la fiebre, o el contagio? Pues teniendo un previo conocimiento, experiencias que nos vayan suministrando datos, factores que nos permitan facilitar la acción o decisión oportuna y correcta.
Así podemos pronosticar las causas por las cuales nos duele la cabeza o el estómago, por qué se muere la gente, por qué delinque, por qué los cambios meteorológicos, los eclipses, etc.; si hallamos él por qué de la fiebre por una ingestión etílica, un tumor o una úlcera, de un tiro o una puñalada, o por qué el río crecido lo arrastró, con tal conocimiento aplicaremos el correctivo y como consecuencia lógica podremos controlar el problema.
Con base en las anteriores premisas, la escuela positivista propone la necesidad de profundizar en el estudio natural del delito y sus causas, lo que permitirá descubrir las medidas correctivas para combatir el fenómeno, pretendiendo incluso que un día se podría llegar a predecir quién y en qué forma delinquirá; más aún, el número de delitos que se darían en cada época o región.
EZEQUÍAS MARCO CÉSAR LOMBROSO (1835-1909). Nació en Verona, Italia. A los quince años escribe dos monografías sobre la historia de Roma y un ensayo sobre la agricultura de la Roma antigua. Ingresa en la Facultad de Medicina y se gradúa con su tesis sobre el cretinismo en Lombardía, aunque en forma lejana, empieza a vislumbrar- se el problema del “agua mala” que producía el bocio, y su cura mediante el uso del yodo, y la profilaxis, buenos acueductos, etc.; desde entonces la sal que comemos es sal yodada.
Empieza sus trabajos en el hospital de Pavía y se le permite trabajar en la sección de “enfermos mentales”. En 1859 Italia entra en guerra y LOMBROSO se alista como médico con las tropas. Ese mismo año hace un descubrimiento muy importante para el futuro de la humanidad, cual fue que el alcohol no solamente servía para beber, sino igual mente para salvar vidas, por ser un poderoso desinfectante, ya que muchas de las muertes en la guerra no eran causadas tanto por las heridas como por la infección.
En 1863 regresa nuevamente a su universidad y continúa el trabajo en la sección de psiquiatría a la vez que se vincula con la cátedra, presentando como novedad el llevar sus enfermos a la misma. En ese mismo año escribe su trabajo Medicina legal de los enajenados mentales.
En 1865, cuando contaba treinta años de edad, LOMBROSO resuelve dedicarse solamente a investigar y escribir, pese a que hasta entonces ha logrado la publicación de unos doce libros. De 1865 a 1868 escribe La acción de los astros y los meteoros sobre la mente humana, por el cual le otorgan el primer premio del Instituto Lombardo. En ese mismo año se reintegra a su labor de médico, como jefe de la sección de enfermedades nerviosas en Pavía.
En su proceso de investigación y apuntes encuentra algo en particular que está de moda: la teoría de DARWIN; su obra el Origen y evolución de las especies en verdad ha apasionado al médico y se ha maravillado de ella. A la sazón (1871) surge un acontecimiento que marca todo un hito en a vida de LOMBROSO: ha conocido, por la facilidad que tenía como médico de prisiones, a un individuo de apellido Villella, famosísimo bandido que finalmente fue apresado por las autoridades; el médico lo observa durante un tiempo, y poco a poco va acercándose a él hasta lograr su aceptación, casi como un amigo lejano. Villella era particularmente asocial; ni siquiera admitía comunicación con sus amigos, ni a sus mismos compañeros de reclusión; sin embargo al médico lo acepta y termina por contarle anécdotas y pasajes de sus “hazañas”, pero cuando más importante se tomaba la investigación, Villella murió y Lombroso resuelve hacerle la necropsia.
Lo que allí descubrió fue sobremanera significativo para el médico, pues encontró en el cadáver una serie de anomalías, particularmente deformidades craneanas, que él denominó “Foseta Occipital Media”. Al retomar a DARWIN, recuerda cómo en su obra este naturalista hace referencia a unos antropomorfos cuyo cerebro tenía mucha similitud con lo que él había encontrado y cómo D narra que estas especies actuaban en forma completamente diferente de otras especies de monos: estos eran vagos, terriblemente ociosos, vivían del saqueo y del pillaje, raptaban a las hembras de los otros grupos y, en fin, todas las manifestaciones que, guardadas las proporciones, LOMBROSO había encontrado en los relatos de Villella.
Con tales premisas, empieza a elaborar su teoría; edifica las diferentes hipótesis y comienza a trabajar sobre ellas. Así, centra su estudio en la población reclusa y va acumulando una serie de datos que al confrontarlos le arrojan asombrosas conclusiones; mientras más anormalidades tenían tales personas, más notables y graves eran los delitos cometidos.
Para LOMBROSO allí está la respuesta (causa) del porqué el hombre delinque, y la razón no puede ser otra que esa fuerza biológica que impulsa a determinados individuos en forma irresistible a cometer conductas delictivas, surgiendo el concepto el “atavismo”.
A mayores observaciones va haciendo nuevos descubrimientos, al punto de decir que el delincuente es un epiléptico, no solo por las convulsiones que sufre, sino igualmente por los accesos de furia, amnesia, vértigo.
LOMBROSO, en atención a sus observaciones, va haciendo una serie de clasificaciones de sus analizados, tales como:
Anatómicos. Por tener menor capacidad craneana, el rostro con una altura mayor de la normal, maxilar inferior muy desarrollado, frente huidiza y estrabismo.
Fisiológicos. La utilización muy frecuente de tatuajes, generalmente con motivos de odio u obscenidades; observaba igualmente que estas personas poseían mayor agilidad que el Común de las gentes, muy sensibles a algunos estímulos olfativos o meteorológicos y magnéticos, pero al mismo tiempo encontró que tenían defectos auditivos y visuales.
Psíquicos. Insensibilidad física al frío o al calor; frialdad humana con que asesinaban o cometían los delitos, pero a su vez tenían manifestaciones de ternura y afecto hacia los animales, así como también una particular tendencia a la venganza, a la crueldad, y especialmente a la ebriedad y el juego.
Sociales. La utilización de una jerga propia en sus expresiones verbales o en su escritura a base de jeroglíficos, así como una instintiva tendencia a la asociación, de acuerdo con sus especialidades delictivas.
LOMBROSO también se refiere a otras clasificaciones, tales como la del criminal nato, el pasional o de ímpetu, los ocasionales, los locos. De sus tantas observaciones y estudios, basándose en datos estadísticos, pretende demostrar la importancia e influencia del clima, la geología, la educación, la religión, la organización política.
Igual que con Villella, Lombroso tuvo oportunidad de estudiar a otro tenebroso bandido de nombre Berzinni, multiasesino de mujeres, a las que estrangulaba y despedazaba, bebiéndose su sangre; este otro significativo hecho vino a reforzar su concepto de atavismo delincuencial.
Todo el cúmulo de sus observaciones e investigaciones es publicado por L0MBROSO el 15 de abril de 1876, fecha considerada como la oficial del nacimiento de la Criminología. Su trabajo lo intituló Tratado antropológico experimental del hombre delincuente.
Aquel mismo año LOMBROSO participa en el concurso para ser aceptado como profesor de Medicina Legal en la Universidad de Turín, y para ello presenta dos trabajos: “La medicina legal del cadáver”, y “Tanatología forense”, que no solo le merecieron elogios, sino el nombramiento como profesor titular; pero a la vez se gana el más espantoso boicoteo, justamente por todos aquellos que aspiraban y no pudieron detener la cátedra. Así, las materias más importantes se las colocan a la misma hora, no le facilitan ni salón ni laboratorio, y tampoco le permiten el acceso de sus pacientes, por lo cual tiene que dar sus clases fuera de la universidad.
En dos pequeños cuartos que alquila en el viejo convento de los frailes franciscanos, LOMBROSO sigue sus estudios, atendiendo gratuita mente a los desquiciados y pagando a los delincuentes para que le permitan observarlos. En 1878 funda su curso libre de psiquiatría y antropología criminal fuera de la universidad, y como resultado innovador obtiene que los estudiantes en masa dejen la universidad y vayan con él al convento a recibir sus enseñanzas. Publica una nueva edición de su anterior obra, ahora con el título de El hombre delincuente, la que de inmediato obtiene un éxito mundial, siendo traducida a varios idiomas.
La seriedad y el apasionado interés de LOMBROSO se manifiesta en todas sus observaciones; es así como, en compañía de su amigo LASCHI, visita en Turín el Museo de la Patria, donde observa que cada uno de aquellos próceres tenía características, rasgos en común de criminales natos, surgiendo de tal análisis un trabajo: “El crimen político y las revoluciones”, y, con él, una nueva categoría: la del delincuente político.
Años después el profesor BENIGNO DI TULLIO, desarrollando tal teoría, llega a manifestar que “los criminales políticos son sicóticos, con delirios reformatorios”, lo cual le mereció severas críticas.
Un día de 1879, mientras LOMBROSO se hallaba embebido en sus observaciones y escritos, se aparece a su puerta un joven que a la sazón contaba con 23 años de edad, pero que ya había tenido oportunidad de revolucionar el derecho penal, y había dejado sus estudios de posgrado en París, para decirle al médico: “Soy ENRICO FERRI, deseo, si me lo permite, trabajar con usted” (GINA LOMBROSO DE FERRERO, Vida de Lombroso, México, Edición Botas, 1940), (CONSTANCIO BERNALDO DEQUIROS, Criminología, Edit. José Ma. Cajica, 1957), (CESARE LOMBROSO, L’uomo delinquente, citado por ABELARDO RIVERA LLA NO y RODRÍGUEZ MANZANERA)
ENRICO FERRI. Nació el 25 de febrero de 1856 en San Benedetto Po, Mantua, y murió el 12 de abril de 1929.
Su admirado maestro ROBERTO ARDIGÓ, célebre filósofo positivista, lo impresionó a tal grado que allí encontró su definitiva orientación.
En la Universidad de Bologna es discípulo del maestro PIETRO ELLERO, quien era más partidario de que el derecho penal cumpliera funciones preventivas que imponer una pena como función retributiva.
En 1877 presenta una tesis para demostrar que el libre albedrío es una ficción y que debe sustituirse la responsabilidad moral por una responsabilidad social. La obra causa asombro, es premiada, pero a su vez es motivo de profundo disgusto entre algunos de los doctrinantes.
Después de Bologna pasa a Pisa para estudiar con el máximo exponente del derecho penal italiano clásico, el maestro FRANCESCO CARRA i quien a los pocos días decía: “En lugar de aprender de nosotros, Ferri ha venido a enseñarnos”.
En el mismo año de 1879, que empieza a trabajar con LOMBROSO, el maestro ELLERO es nombrado en la Corte de Casación y para ser reemplazado pronuncia su voto por FERRI, quien unánimemente es aceptado. Así, tres años después de salir de esa universidad como estudiante, FERRI regresa como profesor. ¡Había pasado un año con CARRARA, otro con QUATREFAGES, uno con LOMBROSO y apenas cumplía 23 años de edad!
En 1886 va a Roma, en 1890 regresa a Pisa, esta vez a ocupar el puesto dejado por el maestro CARRARA; después de muchas vicisitudes y de su contribución a patrióticas causas, en 1912, al crearse en Roma el Instituto de Derecho Penal, fue llamado para dirigirlo; luego empieza a trabajar con tenacidad en el nuevo Código Penal italiano, participando en cada una de las comisiones, pero no tuvo oportunidad de ver su realización, pues murió en 1929, y justamente en 1930 se publica el denominado “Código Rocco-Mussolini”.
“No hay delito sino delincuentes”. En esta frase podría resumirse el pensamiento ferriano y de la Escuela Positivista. Si bien FERRI acepta como causas de la delincuencia la explicación antropológica de LOM BROSO, paralelamente coloca los factores sociológicos, señalando que son inseparables, así como los factores físicos son igualmente inherentes.
La influencia de FERRI fue determinante en la Escuela Positivista, y en consecuencia, conforme sus tesis, el delito se produce por la conjunción de tres clases de fuerzas o factores:
1. Individual: la raza, la herencia, el temperamento.
2. Física : temperatura, suelo, altitud.
3. Social : interrelación, contacto entre los grupos.
Pero para FERRI ninguna de las tres causas podía desligarse, siempre estaban presentes, no podía existir predominio de una u otra, pues según su dicho sería tanto como entrar a discutir qué es lo que más influye en la vida, si el corazón o la atmósfera, o si por el contrario se requiere de ambos factores.
FERRI desecha la teoría del libre albedrío de la Escuela Clásica, afirmando la responsabilidad por 1-a peligrosidad del agente y el daño causado.
A su vez, resalta la influencia de las clases dominantes como condicionadora del orden jurídico, y en tal virtud las conductas criminales se adecuan a sus conveniencias o intereses, y que es necesario buscar la forma de atenuar o aminorar las desigualdades más visibles entre la clase dominante y la dominada, poniendo de manifiesto que a través de la historia se da la disminución en las desigualdades como hecho predominante. Ejemplo:
En la sociedad civil: la relación amo-esclavo.
En la religiosa : ortodoxos – herejes.
En la política : lucha de la burguesía-aristocracia-clero- proletarios-burgueses.
También habla FERRI de su teoría sobre la ley de saturación criminal, señalando que cada sociedad solo puede admitir un número determinado de delitos, al igual que un líquido solo admite una cantidad de cuerpos en suspensión, para cuya demostración da el ejemplo de la sal depositada en un vaso con agua. Plantea igualmente lo referido a los sustitutos penales, como el conjunto de medidas que debían de adoptarse para prevenir la delincuencia. Con su maestro ELLERO, repite: “es más importante prevenir que reprimir, y es preferible, antes que actúe ese ser peligroso, sacarlo de circulación”.
Estudia y clasifica los personajes de las obras de teatro. En SHA KESPEARE, señala como criminal nato a Macbeth por su epilepsia y sus visiones fantasmales; criminal loco a Hamlet por la perturbación del sentido moral, sin afectarse su inteligencia ni su voluntad; criminal pasional a Otelo, el homicida por celos (JUAN COMAS, Manual de antropología física, México, Unam, 1956), (FRANCISCO VALENCIA Y RANGEL, El crimen, el hombre y el medio, México, Ediciones Cicerón, 1938), (ENRICO FERRI, Sociología criminal, Madrid, Centro Editorial de Góngora. Versión española de Antonio Solo y Hernández)
RAFAEL GAROFALO (1851-1934). Nació en Nápoles, en un hogar especialmente conservador y por ende católico.
Cuando LOMBROSO abrió su cátedra de antropología, este jurista, dedicado desde hacía mucho tiempo a la magistratura, resolvió acudir a dichas clases y fue entonces aceptado por aquel para que le colaborara.
Es justamente a GAROFALO a quien se debe la divulgación del nombre de “Criminología” dado a nuestro estudio, pues fue él quien, en 1885, publicó su obra justamente con ese título, tomado de la raíz latina criminis-crimen, delito, y de la griega logos-tratado. Para GARO FALO es la disciplina que estudia el delito, o ciencia del delito.
Como jurista y magistrado centra su estudio en el análisis de la personalidad de quienes debía sentenciar, encontrando que, por regla general, los condenados demostraban ser de sentimientos bajos, faltos de piedad y probidad. Que estos no creían en Dios ni en el pudor (sinónimos), y que el delito era justamente la ofensa a esos tres sentimientos. Con base en tales apreciaciones, elabora igualmente su clasificación:
Asesinos: los faltos de piedad.
Ladrones: aquellos que no son probos.
Asesinos y ladrones, salteadores y violentos, en los que resalta la ausencia de piedad y probidad. Señalando que el criminal actúa por deficiencia moral, hace otras clasificaciones: cínicos, violadores, raptores, estupradores, sicópatas sexuales, que a su entender no mere cían ninguna consideración, siendo por ello partidario de la pena de muerte; manifestación que le causó varios disgustos con el mismo FE RRI y que lo llevó a publicar un escrito que tituló Contra la corriente.
Como lo señala el profesor venezolano ELIO GÓMEZ GRILLO, “si Lombroso concibió la criminología como antropología criminal y Ferri como sociología jurídica, el enjambre conceptual de uno y otro lo armonizó Garofalo”.
En 1885, justamente cuando GAROFALO publica su obra Criminología, se lleva a cabo en Roma el primer Congreso Internacional. Allí, en las sesiones de trabajo, LOMBROSO expone lo referente a la cuestión biológica, mientras que la parte jurídica es tratada por FERRI y GARO FALO. El Congreso es todo un éxito, el positivismo causa verdadera euforia, pero en medio de tanto brillo y tan buenos resultados para los expositores, surge la voz de otro médico, de apellido ALBRECHT, quien, en forma airada y contrariando cualquiera de los postulados hasta ahora presentados, dice que “el criminal es el normal, mas no el enfermo o el loco, y es normal, pues actúa obedeciendo a sus instintos biológicos, es egoísta y antepone sus deseos y necesidades a los de los demás hombres. Mientras ese otro, el que se considera por la mayoría como normal, es el verdadero anormal, ya que sacrifica sus intereses so pretexto de hacerle bien a los demás, y paradójicamente, dice, son los anormales (honrados) quienes ejercen coacción sobre los otros por no ajustarse a sus reglas represivas, de sacrificio y frustración. “Lo que nos hace recordar a Robespierre cuando, refiriéndose a los terribles criminales, preguntaba: ¿acaso los consideráis tan malos? ¿No veis que otros harían otro tanto si pudiesen? (OCTAVIO ORELLANA WIARCO, Manual de criminología; México, Edit. Porrúa, S. A., 1982)
EMILEDURKHEIM (1858-1917). En forma similar al doctor ALBRECHT se pronuncia DURKHEIM cuando dice: “No ha existido sociedad alguna en el espacio ni en el tiempo que no haya tenido delito; por consiguiente, el delito no es otra cosa que una manifestación propia y normal de la vida en sociedad.
“La criminalidad es un fenómeno normal que deriva de la estructura misma de la sociedad como producto cultural; como producto social, evoluciona y se transforma en la misma medida que lo hace la misma sociedad; por ello, el estudio de la criminalidad solamente se podrá realizar analizando la cultura que lo ha producido en un tiempo y espacio determinados” (ÉMILE DURKHEIM, Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, Edit. Pléyade, 1977)
LAMBERT ADOLPHE QUETELET. Astrónomo, demógrafo, sociólogo y catedrático belga, es considerado como el fundador de la Estadística.
En 1835 escribe su obra Física social, en la que señala que “los hechos humanos y sociales se rigen por las reglas generales que gobiernan la naturaleza”; para concluir que el delito es una función social, producido por hechos sociales detectables y determinables estadística- mente, y que la sociedad lleva en cierto sentido el germen de todos los delitos que serán cometidos, y en la misma forma están presentes elementos que facilitarán su desarrollo.
Los delitos —continúa este profesor— se cometen año tras año con absoluta precisión y regularidad, no solo en su número sino en el tipo, y agrega que existe una serie de factores que intervienen en su comisión, tales como el pauperismo, la situación geográfica, el analfabetismo, el clima, elaborando así su famosa “Ley Térmica” que, en términos generales, podemos resumir en la forma siguiente:
1. En invierno se comete el mayor número de delitos contra la propiedad.
2. Los delitos contra las personas se cometen en mayor número en el verano, pues el calor excita las pasiones humanas.
3. En la primavera tienen mayor ocurrencia los delitos sexuales, asociando el fenómeno a la época de la brama (celo) de los animales.
Con respecto al sexo, dice QUETELET que el hombre comete el mayor número de delitos entre los 14 y los 25 años, mientras que la mujer lo hace entre los 16 y los 27 (CONSTANCIO BERNALDO DE QUIROS, Criminología, México, Edit. Cauca, 1957)

GABRIEL TARDE. Señalaba este autor que el hecho social es un fenómeno intersíquico, o sea de relación entre conciencias. En toda sociedad, decía, se presentan los hechos una y mil veces; de tal repetición es que podemos formular leyes de carácter científico. Ejemplo:
1. En física, el fenómeno de las vibraciones.
2. En biología, la herencia.
3. En psicología, el recuerdo.
4. En 1 social, la imitación.
Para TARDE, todo fenómeno social tiene su base en la imitación; por ello, lo individual se convierte en colectivo; agregaba que el delincuente es un ser inadaptado al medio social, donde sus manifestaciones imitativas lesionan a la sociedad (GABRIEL TARDE, La criminalidad comparada, Madrid, Edit. La España Moderna, s. f.)
Entre los furibundos opositores de la teoría lombrosiana encontramos a JUAN ALEJANDRO EUGENIO LACASSAGNE (1834-1924), médico francés, fundador de la Escuela de Lyon (ALBERTO SENIOR, Sociología, México, Edit. Feo. Méndez Otero, 1974), (ÁLVARO O., PÉREZ P., Curso de criminología, 2 ed., Bogotá, Edit. Temis, P. 31)
A continuación y en forma muy breve, nos referiremos a algunos personajes cuyas ideas nos aportan elementos de juicio para el estudio de nuestra materia:
Louis PASTEUR. Señalaba este notable científico francés, que un microbio solo puede proliferar en un medio adecuado, y que si el criminal es un microbio, en un medio social no propicio, simplemente su actitud será inocua, pero si encuentra un medio apto, producirá una terrible virulencia; concluyendo que “el medio social es el que hace factible la manifestación de las conductas antisociales del individuo, por ello, las sociedades tienen los criminales que se merecen” (CONSTANCIO B., DE QUIROS, Las nuevas teorías de la criminalidad, Editor J. Montero, La Habana, 1946, págs. 70 y 71)
PAUL AUBRY. Escribió su obra El contagio del asesino en 1895, y en ella señalaba los agentes sociales que propician el contagio, como son: la prisión, las malas lecturas, el espectáculo de las ejecuciones (pena de muerte).
ERNESTKRETSCHMER (1888-1964). Principal exponente de la Escuela Alemana de la Biotipología, ciencia del tipo humano, entendiendo como tipo la categoría de hombres constituida por el dominio de un órgano o función.
A continuación haremos referencia a algunas de las clasificaciones utilizadas por KRETSCHMER:
Leptosómico. Del griego Lepto – delgado, Soma-cuerpo, cuyas características describe este autor así: cuerpo delgado, cabeza pequeña, nariz puntiaguda, poca grasa, cuello alargado, con representación geométrica vertical. Según el autor, estos individuos son propensos a cometer delitos de inteligencia, como la estafa.
Tipo atlético. Gran desarrollo de su esqueleto y musculatura, tórax y cabeza grandes; lo representa geométricamente como un triángulo invertido, y lo señala con tendencias epilépticas, carácter violento y su especialidad los delitos contra la propiedad como el hurto agravado; igualmente destaca que su inclinación delincuencial se manifiesta preferentemente entre los 35 y los 45 años.
Pícnico. Del griego Puknos-ancho. Característica: abdomen prominente, tendencia a la obesidad y aspecto fláccido, cabeza redonda ancha y pesada, extremidades cortas. Representado con un círculo; sus características especiales, períodos depresivos seguidos de euforia; atenta contra la integridad personal y las autoridades, contravenciones y suicidio ampliado (privar de la vida a sus más allegados y luego quitarse la propia).
Displástico. Carente de armonía, con características exageradas, tales como gigantismo, obesidad eunucoide.
Tipo mixto. Los más frecuentes, resultante de la combinación de los otros tipos, respecto de los cuales KRETSCHMER hace énfasis en que se trata de tipos producidos por factores hereditarios.
Esquizotímicos. Con constitución leptosómica, que a su vez subdivide en:
1. Hiperestésicos: nerviosos, irritables, idealistas.
2. Intermedios : fríos, enérgicos, sistemáticos, serenos.
3. Anestésicos : apáticos, solitarios, indolentes, extravagantes.
Señala que el siguiente paso es convertirse en esquizoides, y al agravarse mentalmente se convierten en esquizofrénicos.
Ciclotímicos. Constitución pícnica, extrovertidos, aunque cambian de un extremo al otro, alegría-tristeza; la subdivisión es:
1. Hipomaníacos: continuo movimiento, alegría.
2. Sintónicos : realistas, prácticos, humoristas.
3. Flemáticos : tranquilos, silenciosos, tristes.
De avanzar se convierten en cicloides, y al agravarse, en ciclofrénicos maníaco-depresivos.
Tipo viscoso. Constitución atlética, tranquilos por lo general; pasivos unos, resentidos otros; amabilidad, fluctuando entre el leptosómico y el pícnico.
RIEDL. Publicó los resultados del análisis de 900 reclusos por especialidades y de acuerdo con las anteriores clasificaciones, así (ERNEST KRETSCHMER, Constitución y carácter, Barcelona, Edit. Labor, 1947)
Leptosom. Atléticos Pícnicos Otros
300 Defraudadores 41.3% 12.0% 16.6% 30.10%
300 Ladrones 35.0% 24.7% 14.3% 26.00%
300 Contra las personas 16.0% 43.5°/o 3.5% 37.00%

CONSIDERACIONES FINALES
Aun cuando algunos tratadistas sostengan lo contrario, la teoría positivista de la Escuela Antropológica Criminal, pese a las controversias desatadas, logró reinar durante un siglo.
Encontramos esa explicación, entendiendo que en los regímenes fascistas, que aplaudían y estimulaban esos postulados, existía un particular interés, pues de aceptarse que el delincuente lo era por haber nacido así y no existiendo posibilidad de cura, lo mejor era encarcelarlo
antes de que llegara a cometer delitos; y en cuanto a los delincuentes políticos, considerados los peores enemigos del sistema, cuya sicopatía era igualmente incurable, basados en tales afirmaciones encontraban el escudo y la justificación para perseguirlos e incluso aplicarles la pena de muerte, muchas veces en forma extralegal. No nos extrañaría que persistiese la idea de las teorías lombrosianas y que en algunas latitudes se siga creyendo en sus postulados y se pretenda sostener su validez, incluso costeando innumerables investigaciones (SIEGFRIED LAMNEK, Teorías de la criminalidad, “Las teorías biológicas de la criminalidad son apropiadas para apoyar ideologías reaccionarias y racistas, lo que se demostró en el fascismo italiano y especialmente en el alemán” (pág. 23).
Por ahora señalemos que es inaceptable la existencia de un criminal “tipo”, y que lo estudiado de la escuela lombrosiana muestra que dicha teoría se construyó sobre bases científicas falsas, utilizando métodos aplicables a las ciencias naturales que descuidaron lo referido a la expresión cultural, y que el determinismo sobre el cual se empeñaron en hablar es indemostrable (LAMNEK, ob. cit., pág. 23)
En el escrito que próximamente publicaré, analizo algunos de los temas estudiados por la Escuela Antropológica Criminal, exponiendo los diferentes puntos de vista. Como quiera que esta parte del escrito va dedicada al libro que se publicará con participación de los profesores de criminología que aceptamos crear la Asociación de Criminología “ALFONSO REYES ECHANDÍA”, y siendo que el trabajo que se me asignó se refiere a la historia de la criminología, a continuación me permitiré hacer un pequeño boceto de las diferentes corrientes que dentro del mundo de la criminología fueron surgiendo.
Escuela Sociológica de Chicago o Escuela Sociológica Angloamericana. Las primeras manifestaciones de esta escuela las encontramos en los postulados de EDWIN SIJTHERLAND, autor de la obra Delito de cuello blanco, quien plantea que no debe seguirse buscando afanosa mente las causas de la delincuencia, sino que al fenómeno hay que analizarlo desde el punto de vista sociológico y estudiando los mecanismos de control utilizados por cada grupo en particular.
Es importante resaltar que esta escuela no tenía formación jurídica sino sociológica, proyectando su estudio para explicar la dinámica social de la criminalidad, considerando que la principal causa del delito radica en la desorganización social y en los conflictos que por tal hecho allí resultan.
En la década de los años sesenta, el mundo se estremece ante hechos de todo orden que sacuden a las sociedades: el “rock and roll” de Elvis Presley, los Beatles, los movimientos hipies; también guerras por doquier: Vietnam, Medio Oriente, Sud África; movimientos de negros, rebelión de los ghettos, Angola, la rebelión de los presidiarios; y también surge el triunfo de la Revolución Cubana. Así mismo dentro de los Estados Unidos hay, no una ola, sino un maremoto de vandalismo, saqueo, pillaje, extorsiones.
Lo anterior es muy discutido, y los investigadores HOOD y SPARKS, de la Escuela Sociológica, se proponen estudiar las causas fundamenta les del aumento delictivo en la ciudad de Chicago.
Para ello, por supuesto, es indispensable tener un marco de referencia universo a fin de poder determinar cuál sería la muestra representativa. Recurren a los organismos policivos que les suministran las cifras de la criminalidad oficial, explicándoles que allí no está la cifra total, o sea la criminalidad real, pues hay una criminalidad oculta correspondiente al fenómeno de la inmunidad: en los Estados Unidos el fiscal debe acusar para que haya un proceso, pero igualmente puede amnistiar a algunos infractores si estos suministran la suficiente prueba que permita condenar a los considerados como “peces gordos”.
En tal evento, al testigo delator se le brinda toda clase de seguridades, incluyendo cambio de nombre (identidad), empleo, y demás.
La policía les informó que, por las mismas razones, cuando se cometía un hecho delictivo pero el infractor no era identificado, por razones de su sistema procedimental tampoco entraba estadísticamente en la lista de delitos de la Criminalidad Oficial; e, igualmente, que podía darse el caso en el cual la víctima, por razones personales, no comunicara a las autoridades sobre los atropellos sufridos, como en el caso de las violaciones sexuales.
Para lograr establecer esos índices de criminalidad oculta los investigadores elaboraron una serie de encuestas, en las que, desde luego, primeramente se les garantizaba a las personas encuestadas el anonimato.
Encuestas de autoincriminación. En el formulario, muy bien trabajado y distribuido en tal forma que permitiera el mayor cubrimiento:
zonas de diferentes sectores residenciales, barrios, fábricas, escuelas, universidades y demás, se les preguntaba si el encuestado o alguien allegado a él había incurrido en algunas de las conductas, por ejemplo, contra el patrimonio: hurtos (así fuesen pequeños, realizados en las grandes tiendas), estafas; venderle a alguien objetos cuyo valor se cobraba por encima del real, comprarles a reducidores objetos, comprar artículos de contrabando así fuera en los tales Sanandresitos, conducir embriagado, pasarse semáforos en rojo, no acatar las disposiciones
de tránsito, agredir física o verbalmente a alguien, injuriar o calumniar al vecino o compañero de trabajo, aprovecharse de la necesidad y prestar dinero con interés superior al legalmente autorizado, participar en cualquier forma en los casos de aborto, girar cheques sin fondos, y muchísimas otras conductas.
Encuestas de victimización. Al encuestado se le preguntaba todo lo contrarío, o sea si él o alguno de sus allegados había sido víctima de algún hecho delictivo, y en lo posible si logró identificar a su agresor y cómo era este.
Al tabular las técnicas de investigación utilizadas, los sociólogos se llevaron una gran sorpresa con los resultados o conclusiones de la misma, cual fue que aproximadamente el 98¾ de las personas habían cometido algún delito.
En consecuencia, la teoría del criminal nato de la Escuela Antropológica Criminal era errada, no era cierto que existiera un prototipo con características especiales o definidas como delictuosas, pues todos en una u otra forma cometíamos conductas desviadas. Mientras que estos investigadores ampliaron el universo para su trabajo, los de la Escuela Antropológica Criminal lo habían hecho estudiando una mino ría del fenómeno —las personas en reclusión—. Por ello llegó a afirmar- se muy razonadamente que el estudio de la criminología era un estudio miserable, porque su objeto de estudio había sido el analizar la par te miserable de la colectividad (LAMNEK (ob. cit., pág. 20), señala que el médico penitenciario inglés Charles Boring ya había demostrado que no había diferencia significativa entre grupos de presidiarios o no presidiarios)

(Reproducido con fines estrictamente académicos. Tomado del libro LECCIONES DE CRIMINOLOGÍA, editorial Temis, Bogotá, 1988, p. 241 a 269)

Criminología

es la ciencia que estudia los “crimenes” y su ente biopsicosocial preconiza los remedios del comportamiento antisocial. La criminología es una ciencia interdisciplinaria que basa sus fundamentos en conocimientos propios de la sociología, psicología y la antropología, tomando para ello el marco teórico de la medicina y el derecho penal. Las áreas de investigación criminológicas incluyen la incidencia y las formas de crimen así como sus causas y consecuencias. También reúnen las reacciones sociales y las regulaciones gubernamentales respecto al crimen. El nombre de esta ciencia fue utilizado por primera vez por el antropólogo francés Paul Topinard. En 1885, el profesor italiano de derecho Rafael Garófalo acuñó este término.

A pesar de ser una ciencia reciente y haber sido cuestionada en cuanto a su autonomía y su independencia disciplinaria, la criminología moderna ha alcanzado su identidad científica y social a través de los siguientes puntos:

  • Una diáfana definición de sus dos objetos de estudio (conducta desviada y control social).
  • Un manejo coherente e integrador de métodos de estudio provenientes de las ciencias positivas y sociales.

Actualmente, se conocen 4 métodos para conocer qué circunstancias hacen que una persona cometa un crimen, los cuales son: entendimiento directo con el delincuente, examen médico, examen psicológico (datos sobre personalidad) y encuesta social (medio en el que se desarrolla la persona).

La lucha contra el delito y el estudio de los delincuentes y del castigo data desde la antigüedad.  Filósofos como Sócrates, Platón oAristóteles ya hablaron sobre este tema, atribuyendo los delitos a deficiencias físicas o mentales e incluso a la herencia.

A mediados del siglo XIII, Tomás de Aquino intentó también sentar las bases de la filosofía del derecho penal en su obra Escolástica, y en la Edad Media se realizaron algunos estudios médicos para investigar crímenes aislados.

Escuela Positivista

En el siglo XIX, se empiezan a aplicar los métodos de observación científica al crimen, con el fin de determinar las causas de la criminalidad. En este momento es cuando la escuela italiana (Lombroso, Rafael Garófalo, Enrico Ferri) pretende encontrar la causa profunda de la delincuencia en las anomalías corporales y mentales de los individuos y de la escuela francobelga (Durkheim, Guerry, Lacassagne, Quételet, Tarde) denuncia la influencia del medio social, verdadero «caldo de cultivo de la criminalidad».

Escuela de Chicago

A partir de principios del siglo XX se desarrolla en EEUU un nuevo paradigma en la investigación criminológica al centrarse en las razones que causaban el hecho de que en unos barrios se cometieran más delitos que en otros. De esta época es destacable la investigación empírica sobre delincuencia juvenil de Shaw y McKay, que concluyeron en que los barrios con ciertas características (entre ellas, el deterioro físico, la heterogeneidad cultural, población decreciente, pobreza, etc) eran más proclives a producir una mayor delincuencia. Esto sería así porque estos barrios se encontrarían socialmente desorganizados y no pueden realizar su función de control social ante actos desviados.1

Años posteriores

En el siglo XX, los criminólogos se esfuerzan en hacer una síntesis de los descubrimientos precedentes. En diferentes países comienza a manifestarse una tendencia a ampliar el campo de la actividad criminológica: unos incluyen en ella la criminalística (Alemania); otros, la penología; hay otros que preconizan el estudio conjunto de la ciencia del crimen y de la ciencia de la reacción social suscitada por él (Estados Unidos). En este siglo, la criminología ha influido notablemente en la evolución del derecho penal.

Con los posteriores avances en el campo de la psicología y sociología algunos investigadores han propuesto nuevos enfoques, entre ellos se encuentran: Jean Pinatel, Edwin Sutherland,Robert Merton, Travis Hirschi, Ronald Akers, Robert Agnew, Diana Fishbein, Sampson y Laub, Felson, Cornish, Gary LaFree, David Farrington, Michael Gottfredson, Charles Tittle, entre otros.

En Latinoamérica son varios los investigadores que se han destacado en esta área, especialmente los pertenecientes a países como Argentina, Colombia, México y Venezuela. Entre ellos sobresale la labor de criminólogos como: Alfonso Quiróz Cuarón, Rosa Del Olmo, Emiro Sandoval Huertas, Luis Rodríguez Manzanera, Lolita Aniyar de Castro, Alfonso Reyes Echandía,Eugenio Raúl Zaffaroni, Juan Manuel Mayorca, Elio Gómez Grillo, Álvaro Pérez Pinzón, Filadelfo Del Carmen Labastidas, Luis Gerardo Gabaldón y Christopher Birkbeck, entre muchos otros que han colaborado con esta rama de las ciencias sociales. En España, algunos de los criminólogos más importantes han sido: Antonio Beristain Ipiña, Elena Larrauri Pijoan, Vicente Garrido Genovés, Jorge Sobral, Per Stangeland, Santiago Redondo, Miguel Clemente, Eugenio Garrido Martin, Enrique Echeburua, Cándido Herrero, César Herrero Herrero, Alfonso Serrano Gómez, Alfonso Serrano Maíllo y Juanjo Medina Ariza.

En cuanto a los estudios universitarios, el primer programa de estudios universitarios a nivel licenciatura en Latinoamérica surgió en 1978 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (hoy Facultad de Derecho y Criminología) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en Monterrey, México. La primera Escuela de Criminología de Sudamérica se abre en la Universidad de Los Andes en Mérida-Venezuela. El año de su fundación fue 1992 y su primer egresado es el criminólogo y profesor Juan Antonio Rodriguez, primer licenciado en criminología graduado en ese país y en Sudamérica.2 En la patagonia Argentina, nace en 1998 la primera escuela de Criminología Social, dirigida por el criminólogo y psicólogo social argentino Roberto Victor Ferrari.  En España, las primeras escuelas donde se imparten criminología, que dependían de la facultad de derecho, fueron creadas enBarcelona (1955) y en Madrid (1964).

Criminología moderna

A partir de mediados del siglo XX, se presenta un cambio de paradigma en la ciencia criminológica fijando su atención en los procesos de criminalización, en el ambiente social, pero estudia también a la víctima. Según la definición de Antonio García-Pablos de Molina

Es una ciencia empírica e interdisciplinaria, que se ocupa del estudio del crimen, de la persona del infractor, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, y trata de suministrar una información válida, contrastada, sobre la génesis, dinámica y variables principales del crimen —contemplado éste como problema individual y como problema social— así como sobre los programas de prevención eficaz del mismo, las técnicas de intervención positiva en el hombre delincuente y los diversos modelos o sistemas de respuesta al delito.

Positivismo criminológico

El positivismo criminológico es por sí solo una reafirmación de la predisposición del hombre respecto a sus características inherentes como humano, basándose en la complexión, sexo, estatura, etc; de esta manera si el individuo es corpulento está predispuesto a cometer delitos como violaciones u homicidio culposo, si es delgado a cometer crímenes pasionales o delitos relacionados a los bienes, por ejemplo. Su gran dependencia de la Medicina para la explicación de las causas delincuenciales es evidente, como en su tiempo lo fue la Frenología. Resulta necesario aclarar que este tipo de criminología está descartada desde finales de los 90’s por su falta de pruebas contundentes como una “ciencia” viable en la explicación de la comisión de delitos.

Tipos y definiciones de crimen

Tanto las escuelas positivistas y clásicas tienen una visión de consenso de la delincuencia – que un crimen es un acto que viola los valores y creencias básicas de la sociedad. Esos valores y creencias se manifiestan como las leyes que la sociedad acuerde. Sin embargo, hay dos tipos de leyes:

  • Las leyes naturales se basan en valores fundamentales compartidos por muchas culturas. Las leyes naturales protegen contra daños a personas (por ejemplo, el asesinato, la violación, el asalto) o propiedad (robo, hurto), y forman la base de los sistemas de derecho común.
  • Estatutos son promulgados por las legislaturas y reflejan las costumbres culturales actuales, aunque algunas leyes pueden ser objeto de controversia, por ejemplo, las leyes que prohíben el consumo de cannabis y el juego. Criminología marxista, la criminología conflicto y la Criminología Crítica reclaman que mayoría de las relaciones entre el Estado y los ciudadanos no son consensuales y, como el derecho penal tal no es necesariamente representativa de las creencias y los deseos públicos: se ejerce en interés de la clase dominante. Las criminologías más la derecha tienden a postular que existe un contrato social consensuada entre el Estado y los ciudadanos.

Por lo tanto, las definiciones de los delitos varían de un lugar a otro, de acuerdo a las normas culturales y las costumbres, pero pueden ser ampliamente clasificados como delitos de cuello azul, crimen corporativo, el crimen organizado, el delito político, delito de orden público, el crimen de estado, delitos societarios y delitos de cuello blanco. Sin embargo, ha habido movimientos en la teoría criminológica contemporánea para alejarse del pluralismo liberal, el culturalismo y el posmodernismo, introduciendo el término universal “daño” en el debate criminológico como un reemplazo para el término legal “delito”.

Objeto de la criminología

Conducta desviada

En cuanto al fenómeno de la desviación, la criminología aborda los factores explicativos de la conducta desviada y la conducta delictiva (robo, homicidio, daño, etc.). Estos factores pueden ser vistos desde una perspectiva causal como determinantes de orden psicológico, biológico o social, o pueden ser estudiados como categorías de orden cultural resultantes de procesos de interacción y definición social complejos, en los que intervienen elementos de tipo histórico, político o cultural.

Entendida la conducta desviada como aquel comportamiento de uno de los miembros de una sociedad, que se aleja de los estándares habituales de conducta. Aunque debe distinguirse entre diferentes conductas desviadas. Así, por ejemplo, el travestismo podría considerarse como una conducta desviada, pero resulta categóricamente distinta a la conducta desviada de, por ejemplo, robar en un establecimiento.

Por tanto, la criminología estudia la conducta desviada de la persona, cuyo resultado deriva en daño o perjuicio de algún componente de la sociedad.

Control social

Con respecto al control social, la criminología procura analizar desde diferentes perspectivas (funcionales y estructurales) las instancias encargadas de reaccionar socialmente contra la desviación y la delincuencia. El control social se divide en dos tipos:

  1. Control social formal: constituido por las leyes y normas que rigen la convivencia.
  2. Control social informal: es el ejercido por la sociedad, por los padres y por las personas que nos rodean

Es importante señalar que mientras la criminología se ocupa de hallar el modo de optimizar los mecanismos de control social, la criminología crítica explora la incidencia en grupos humanos de tales instancias de control, como factor criminógeno. De este último análisis, es que surge la nueva criminología o también llamada critica o radical, la cual desatiende por completo los factores endógenos y exógenos relacionados con la conducta criminal y desviada; dándole mayor importancia al papel de la instituciones del gobierno y su incidencia en el control del crimen.

En criminología, se denomina control social a la influencia que ejercen determinados elementos componentes de una sociedad, en la forma de comportarse de sus asociados. Así por ejemplo, si un ser humano nace y crece en solitario, sin roce ni relaciones intragrupales, no tendrá controladores sociales, por lo que en relación a una cultura determinada, éste será desviado, pues no se comporta como el resto desasociado, pero un ser humano que nazca y se desarrolle en un ámbito familiar, obviamente adoptará como propias, las formas de comportamiento de los demás miembros de la familia y, si no las adopta en su totalidad, orientará su comportamiento al menos a comportarse de una forma determinada. Posteriormente a la familia, el siguiente controlador social lo encontramos en la escuela; la influencia que ejerce la forma como los niños son tratados, educados, orientará su comportamiento. De esta forma, los principales controles sociales que analiza la criminología son la familia, la escuela, la iglesia y el gobierno, pero existen muchos más como la moda, la música, las series de televisión, etc.

Delincuente

Ser biopsicosocial. El exámen y significado de la persona del delincuente pasa a un segundo plano desplazándose el centro de interés de las investigaciones hacia la conducta delictiva misma, la víctima y el control social.

Víctima

La elaboración científica de una teoría de la víctima es un fenómeno reciente, delincuente y víctima son los dos coprotagonistas del suceso criminal. La criminología dispone ya de un cierto núcleo de conocimientos de cuestiones como: aptitudes y propensiones de los sujetos para convertirse en víctima, tipología victimaria relaciones ente delincuente y víctima, grados de coparticipación o corresponsabilidad de la víctima en el delito, influencias sociales en el proceso de victimización, daños y reparación, comportamiento de la víctima como agente informal del control penal.

Delito

La criminología no puede prescindir el concepto penal del delito que constituye una referencia obligada, la criminología no solo examina el delito ni lo hace desde un enfoque valorativo. La autonomía de la ciencia empírica es relativa por que no puede renegar del marco histórico y cultural en el que cobra sentido la conducta humana.

Derecho penal y criminología

El Derecho penal y la criminología están, sin embargo, íntimamente ligados. Por una parte, el objeto de ésta, el delito, viene en gran parte acotado por la ley penal, que es la que decide en cada momento qué debe ser reputado delito. Por otra parte, el derecho debe tener en cuenta los resultados de la criminología para la elección de las formas específicas de incriminación y penalización de las conductas humanas. La disciplina que transfiere los resultados obtenidos por las investigaciones criminológicas al sistema de Derecho penal es la Política criminal.